El primer tratamiento que se debe considerar para un infarto del corazón es la trombolisis, es decir: la disolución del coágulo (trombo) que se forma en el interior de una arteria coronaria. Ahora bien, precisemos, ¿cómo saber, o al menos sospechar, que estamos aquejados de un infarto a fin de acudir con presteza al servicio médico de urgencia más cercano? ¿Cuáles son los síntomas principales que nos pueden poner en alerta de esta dolencia? La manifestación más típica es el dolor en el pecho, opresivo, que se puede irradiar al cuello, mandíbula, miembro superior izquierdo o a la espalda. Muchas veces se acompaña de sudoración abundante, frialdad de la piel y palidez.

—¿El examen clínico y los procederes diagnósticos son capaces de establecer el diagnóstico de certeza de un infarto del corazón?

—Sí, en la generalidad de los casos un interrogatorio exhaustivo, el examen físico y un electrocardiograma son suficientes para establecer el diagnóstico.

—¿En qué consiste la técnica conocida como trombolisis y cómo se administra?

—Es la administración de un medicamento (trombolítico) para disolver el trombo en la arteria coronaria ocluida. Se administra en una venoclisis (suero), por una vena periférica (de un brazo) durante 1 hora.

—¿Es aplicable al ciento por ciento de estos pacientes o presenta alguna contraindicación?

—Hay contraindicaciones. Fundamentalmente cuando existan estados del paciente que favorezcan un sangramiento. También en enfermos que hayan recibido el fármaco en los 6 meses anteriores.

—¿Este proceder tiene algún rango de mayor o menor efectividad de acuerdo con el tiempo transcurrido desde el inicio del infarto?

—Sí, mientras menor es el tiempo que transcurre desde el comienzo del dolor y la administración del trombolítico, mayor es su efectividad. De ahí la importancia de acudir al médico lo más rápido posible después de iniciados los síntomas sospechosos de un infarto cardiaco.

—¿Qué ocurre ciertamente en el corazón de un infartado?

—Se produce una zona de muerte de tejido (necrosis), que es sustituida por una cicatriz, lo que da lugar a alteraciones de la contracción y de la función del corazón, entre otros hechos.

—¿Se utiliza también para el infarto cerebral o de algún otro órgano?

—Se ha extendido a otras entidades como es el infarto cerebral, la trombosis venosa profunda, la trombosis de la fístula en pacientes sometidos a hemodiálisis y también en la trombosis de prótesis valvular cardiaca.